Incidente Crítico con la tecnología
Comenzaré diciendo que
yo y la tecnología no nos entendemos demasiado bien. Soy una persona
que utiliza los recursos digitales de manera muy precaria y con un
alto grado de desconocimiento, desconfianza y despreocupación, lo
cual, en este mundo donde los recursos digitales y los espacios
virtuales son cada vez más necesarios y preponderantes, puede llegar
a suponerme serios problemas.
Sin ir más lejos, hace unas semanas
viví una situación de estrés cuando introduje el pen drive en el
ordenador y este no lo podía leer y me indicaba que tenía que
reformatearlo desechando todos los archivos que había en él. Unas
horas antes había estado trabajando en un ordenador de la sala de
informática de la facultad y había guardado en él un trabajo que
tenía que entregar ese mismo día. Pues nada, no iba a poder
entregarlo y la rabia e impotencia que sentía iban en aumento cuando
pensaba en lo fácil que hubiera sido si me hubiera enviado el
trabajo vía mail a mi misma o si hubiera subido directamente el
trabajo a la plataforma virtual, sin utilizar el pen drive.
Esta
experiencia me hizo recordar una situación similar, aunque mucho más
grave, que me ocurrió hace alrededor de
cuatro años, cuando estaba desarrollando mi TFG. Una compañera
introdujo su pen drive en mi portátil y, de pronto, todo desapareció
del mismo. Se habían borrado todas las aplicaciones y todos los
documentos que había en mi ordenador, incluyendo la única copia de
la carpeta correspondiente a mi TFG. Me quise morir. Afortunadamente,
un compañero mucho más diestro que yo en materia tecnológica me lo
pudo resolver. Había entrado un virus que oculta toda la información
que hay en el ordenador, sin eliminarla. Creo que tuve mucha suerte.
Aunque a partir de aquella experiencia, trato de tener mayor orden
con mis documentos y tener más de una copia de los mismos en el
ordenador y en un disco duro por ejemplo, siento que el control
escapa de mis manos y que en cualquier momento puede pasarme algo
similar o peor. Si en este momento mi disco duro se rompiera,
supondría una pérdida de “objetos” de valor personal y
profesional similar a la que sufrí en 2012, cuando se incendió la
vivienda donde vivía.

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